P remiado en 2013 por el jurado del Grand Prix dHorlogerie de Genève en la categoría «Revival», el Tudor Heritage Black Bay regresó en 2014 con un nuevo espíritu, glacial y de líneas afiladas que le otorgan un aspecto vanguardista y de alta tecnología.
Presentado por primera vez en 2012 en una seductora versión en colores cálidos, este año se presenta con un estilo que exalta la naturaleza original de reloj-herramienta de los Tudor Submariner, y su demostrada utilidad en las muñecas de los submarinistas de algunas de las marinas más importantes del mundo.
Lejos de ser una simple reedición, un modelo Heritage es el poderoso resultado de una verdadera colisión temporal y estilística entre pasado, presente y futuro en la que se preservan los códigos estéticos que han contribuido a crear la reputación de los modelos históricos, y en la que se inyectan numerosos toques de modernidad para actualizar su espíritu icónico. El Tudor Heritage Black Bay representa la aplicación más avanzada de este enfoque creativo, ya que su inspiración no se remonta a un modelo histórico, sino a más de 60 años de relojes de submarinismo emblemáticos de la marca.
El Tudor Heritage Black Bay inspira sus líneas y su cristal combado en el primer reloj de submarinismo de la marca, el Tudor Submariner referencia 7922 de 1954. También refleja su característica esfera combada, detalle que tenían en común los primeros Tudor Submariner pero que, posteriormente, desapareció. Su imponente corona hace referencia a un modelo surgido en 1958 bajo la referencia 7924 y bautizado como «Big Crown» por los coleccionistas.
Sus agujas, con una característica forma angulosa y conocidas también desde los inicios con el nombre de «snow flakes» (copos de nieve), son utilizadas por Tudor desde 1969 hasta principios de la década de 1980. Estas múltiples referencias a la herencia estética de la marca, unidas a elementos de diseño contemporáneos como una poderosa caja de acero de 41 milímetros con acabados de alto nivel, un tubo de corona de aluminio anodizado azul o los brazaletes intercambiables, hacen del Tudor Heritage Black Bay un reloj con una fuerte identidad que encarna el proceso de reconstrucción de la marca.
El Tudor Heritage Black Bay está impulsado por un movimiento mecánico de cuerda automática, calibre Tudor 2824 con una reserva de marcha de aproximadamente 38 horas.