T udor inicia una nueva era en la historia de la marca con un instrumento «científico» minuciosamente acabado con un contenido técnico sin precedentes: su primer movimiento de manufactura. Los extremos más gélidos y remotos del planeta, destino de expediciones y objeto de estudio en universidades pero jamás habitados por el hombre, definen el alma del Tudor North Flag. En 2015, North Flag y Pelagos se convierten en los primeros modelos Tudor equipados con movimientos creados y fabricados por la propia marca. La evolución lógica del proceso de desarrollo de Tudor representa el primer paso de un proyecto industrial de gran envergadura que pretende otorgar una mayor independencia a la marca fundada por Hans Wilsdorf en 1926.
El nuevo calibre Tudor MT5621 del modelo North Flag garantiza una autonomía impresionante. Gracias a su reserva de marcha de aproximadamente unas 70 horas, el portador del reloj puede quitárselo un viernes por la tarde y volver a ponérselo el lunes por la mañana sin tener que darle cuerda. Además de indicar las horas, minutos y segundos, tiene una ventana situada a las 3 h en la que se muestra la fecha y un indicador de reserva de marcha en forma de disco en la posición de las 9 h. El calibre Tudor MT5621 oscila a una frecuencia de 28 800 alternancias/hora (4 Hz) y está regulado por un volante de inercia variable con una espiral de silicio, que garantiza su robustez gracias a un puente transversal. Su mecanismo automático es bidireccional y, por primera vez en un producto Tudor, ha sido certificado por el Control Oficial Suizo de Cronómetros (COSC).
El taller de estilo de Tudor se inspiró en la instrumentación científica a la hora de crear las partes externas en acero y cerámica del Tudor North Flag para reflejar la fiabilidad y la alta tecnología de su movimiento. La primera muestra de ello es la decisión de integrar el brazalete en la caja, un tipo de construcción con un matiz sofisticado, que requiere un modelado especial para obtener una ergonomía óptima y una fluidez de líneas perfecta.
Angulosa y totalmente satinada para lograr un acabado mate, la carrura del Tudor North Flag crea un efecto técnico, una percepción «científica», suavizada por el refinamiento y la exquisitez de los detalles. El bisel, con sus acabados satinados circulares, está compuesto por dos elementos: la cerámica mate, visible en el lateral, y el acero satinado de la parte superior.